
El costo de cargar con Rocha
#Transformando
Por: Abelardo Pérez Estrada Empresario, Analista, Expresidente CANACINTRA
| “Los gobiernos no caen cuando aparecen las acusaciones; … caen cuando deciden proteger a los acusados” |
Durante años, Morena construyó una narrativa política basada en una idea simple pero poderosa: ellos no eran iguales, no eran el viejo PRI, no eran los gobiernos señalados por corrupción, no eran los políticos que utilizaban el poder para proteger a los suyos mientras el país se incendiaba.
Esa narrativa fue suficiente para conquistar la Presidencia, gubernaturas, congresos y buena parte del poder público en México.
Pero el verdadero problema de las narrativas políticas aparece cuando chocan contra la realidad.
La reciente decisión de autoridades estadounidenses de colocar bajo la lupa a personajes cercanos al poder político sinaloense —entre ellos el gobernador Rubén Rocha Moya, un senador y el alcalde de Culiacán— no representa solamente un episodio diplomático incómodo, representa un golpe directo a la credibilidad del proyecto político de Morena y, sobre todo, coloca a la presidenta Claudia Sheinbaum frente a una decisión que podría definir el rumbo político de su sexenio.
El dilema es brutal….
¿Debe defender a Rocha Moya para proteger la cohesión interna del movimiento?
¿O debe tomar distancia para salvar la narrativa de combate a la corrupción y deslindarse de cualquier sombra vinculada al narcotráfico?
El problema es que ambas decisiones tienen costo.
Defenderlo implicaría enviar un mensaje devastador: que Morena terminará actuando exactamente igual que los partidos que criticó durante décadas, que cuando uno de los suyos es señalado, el aparato político se activa para blindarlo, desacreditar investigaciones y convertir cualquier cuestionamiento en una “campaña extranjera” o en un ataque político.
Pero abandonarlo también tiene consecuencias.
Porque Rocha Moya no es un personaje marginal dentro del movimiento, es gobernador de uno de los estados más sensibles para la seguridad nacional, para la relación bilateral con Estados Unidos y para el combate al narcotráfico, distanciarse de él significaría aceptar implícitamente que el problema existe y en política, muchas veces el silencio pesa más que una acusación.
El fondo del asunto no es únicamente judicial, obviamente es político.
Estados Unidos ha dejado claro en los últimos años que el tema del narcotráfico ya no lo separa de la política mexicana, hoy las investigaciones cruzan dinero, armas, estructuras criminales y redes de protección política y eso cambia completamente el tablero, porque ya no se trata solamente de detener criminales; se trata de exhibir posibles vínculos entre poder político y estructuras del crimen organizado.
Ahí es donde Morena enfrenta su mayor riesgo, durante años, el oficialismo logró sostener la idea de que la corrupción pertenecía al pasado, que el viejo régimen era el problema y que la llamada cuarta transformación había limpiado al sistema político, pero cuando aparecen nombres de gobernadores, alcaldes o legisladores ligados a investigaciones internacionales, la narrativa sin duda se fractura.
Y las narrativas fracturadas son peligrosísimas para cualquier gobierno, porque una vez que la sociedad empieza a percibir que el poder protege a los suyos, el desgaste deja de ser individual y se vuelve estructural, ya no es Rocha Moya el problema, el problema se convierte en Morena.
La presidenta tiene frente a sí una decisión incómoda pero inevitable, puede optar por cerrar filas y convertir esto en un conflicto diplomático y político con Estados Unidos, o puede entender que ningún proyecto político sobrevive mucho tiempo cuando la lealtad partidista vale más que la credibilidad institucional.
Porque al final, el mayor peligro para Morena no es Washington, es parecerse demasiado a aquello que prometió destruir.
POSDATA:
“… mientras México celebra el 5 de mayo hablando de soberanía, buena parte de sus decisiones económicas, comerciales y de seguridad siguen dependiendo de Washington, Ironías que pasaran a la historia …”
Es tiempo de los ciudadanos …. ¡¡¡¡que no queremos impunidad!!!!
